Los cambios inesperados en nuestros gastos recurrentes son una lata, como el reciente incremento al pasaje del transporte público concesionado en el Estado de México, donde desde el 15 de octubre la tarifa mínima pasó de $12 a $14 pesos, y en la Ciudad de México, en la que a partir del 1 de noviembre hubo un ajuste de $1.50 pesos.
No siempre estamos preparados para este tipo de sorpresas, ya que además del aumento en las tarifas de transporte, también se encarecen los alimentos, bebidas, productos de higiene personal, gasolina, renta de vivienda y servicios como mantenimiento, agua, luz y gas, entre otros.
Tú puedes hacer frente a estos aumentos o desembolsos drásticos que a veces representan un fuerte golpe a tu economía. Sólo necesitas:
- Usar la bici si vives en una zona donde sea viable desplazarte en ella hacia tus destinos o caminar si los lugares a los que necesitas ir están cerca.
- Realizar compras anticipadas de alimentos no perecederos o productos de higiene en cantidades moderadas antes de que suban de precio.
- Aprovechar los descuentos por pago anual en tecnología o servicios digitales. El pago anticipado suele incluir descuentos y si te conviene puedes usar tu tarjeta de crédito.
- Crear un fondo, que cubra al menos 3 meses de gastos esenciales, por si hubiera imprevistos o aumentos de precios súbitos en los productos.
- Compartir servicios como transporte, internet o plataformas digitales entre conocidos o, bien, participar en compras comunitarias para obtener mejores beneficios.
- Diversificar tus opciones y buscar proveedores locales o regionales que ofrezcan precios estables.
- Destinar recursos a CETES, que son pagarés en los que puedes invertir dinero con el gobierno a cambio de rendimientos, u otros instrumentos que protejan el valor de tu dinero en momentos difíciles.
Porque en esta vida de giros inesperados, el que no se anticipa paga de más. Así que afina tu lado estratega y conviértete en el mejor combatiente del gasto inteligente. ¡Tu bolsillo y tu paz mental lo merecen!





