Hace unos días se estrenó Frankenstein, la nueva película del gran Guillermo del Toro. Sin spoilers, podemos decir que sus personajes masculinos son bastante interesantes: inteligentes, complejos, sensibles y fuertes. Y justo con el lanzamiento de la cinta encontramos un excelente motivo para también hablar del Día Internacional del Hombre, que se celebra cada 19 de noviembre.
La conmemoración surgió en 1999 en Trinidad y Tobago, impulsada por el Comité Internacional del Hombre, y desde entonces se ha extendido por el mundo con objetivos claros: reconocer el rol positivo de los hombres en la sociedad, promover su salud física y emocional, y mejorar las relaciones de género hacia una mayor igualdad.
En la película Frankenstein, tanto Víctor como su criatura nos muestran lo que significa ser hombre en distintos momentos de la vida: infancia, adultez, paternidad, duelo, deseo de pertenecer. A través de ellos vemos que la masculinidad no es sólo fuerza o poder, sino también inteligencia, amor, miedo y ternura.
El Día del Hombre se trata de visibilizar el papel de los hombres en la sociedad, como individuos con diversas necesidades y sentimientos que requieren espacios seguros para hablar de salud mental, vínculos, emociones y propósito. Los pilares fundamentales de esta fecha son:
- Promover modelos masculinos positivos.
- Celebrar las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad, comunidad, familia, matrimonio, cuidado de niños y el medio ambiente.
- Poner atención en su bienestar social, emocional, físico y espiritual.
Hoy, más que nunca, necesitamos redefinir la idea de lo masculino. Hombres que hablen, que escuchen, que cuiden y se cuiden. Que no teman mostrar su ternura ni su inteligencia emocional. Porque cuando los hombres se permiten ser completos, también lo es la sociedad que construyen.





